Kamala siempre ha luchado «para la gente.» Ella sabe que nuestra diversidad es nuestra mayor fortaleza, y que ninguno de nosotros somos iguales hasta que todos seamos iguales.

La justicia está en la boleta electoral; cada vez que le negamos justicia a alguien por su raza, su religión o el idioma que habla, le estamos negando la justicia a todas las personas. Es por eso que, como presidenta, Kamala luchará para elevar a comunidades históricamente desfavorecidas y marginadas. Esto significa realizar inversiones adecuadas en comunidades de color y despejar el camino hacia las oportunidades económicas como el capital para iniciar un negocio.

Significa luchar para proteger el derecho fundamental para votar de todos los americanos.

Significa reformar nuestro sistema de justicia criminal, que está profundamente errado e infectado con prejuicios.

Significa reabrir nuestras puertas a los refugiados y solicitantes de asilo de todas las razas y religiones, tomar medidas ejecutivas para crear un camino hacia la ciudadanía para los DREAMers y luchar para aprobar una reforma migratoria del siglo XXI que refleja nuestros valores.

Significa combatir las desigualdad racial en nuestro sistema de cuidado médico y brindar atención y recursos que los pacientes necesitan.

Necesitamos una presidenta que haga todo lo que esté a su alcance para establecer igualdad, defender los derechos y oportunidades para todos y recordarle a los americanos que tenemos mucho más en común de lo que nos diferencia. Kamala será esa presidenta.